Hasta hace unos años, los dientes dañados se reconstruian con amalgama de plata (empastes metálicos). Cuando estaban bien trabajadas, este tipo de restauraciones solía durar muchos años, pues son muy resistentes y los productos de corrosión de los metales que los componen son tóxicos para las bacterias. Así, resulta difícil que se forme una nueva caries a su alrededor.
Sin embargo, presentaban algunos inconvenientes destacables:
- Son metálicos y por lo tanto transmiten demasiado bien la temperatura. En las reconstrucciones grandes era común notar sensibilidad durante unas semanas al tomar alimentos fríos o calientes.
- No se unen al diente y por lo tanto no lo refuerzan ni sellan la unión entre empaste y diente. (La única forma de conseguir unión al diente es mediante la combinación de adhesivos en fresco. Esto fue publicado por el equipo médico de la Clínica Dental Padrós y mereció el premio REOE en 1.991).
- Son antiestéticos.
- Cuando son restauraciones muy grandes sufren expansión y contracción con las diferencias de temperatura y a menudo producen, con los años, fisuras y fracturas en los molares.
Hace ya unos años aparecieron los empastes blancos. Muy estéticos, pero poco duraderos al principio. Con los años fueron evolucionando los materiales y las técnicas hasta llegar a lo que son hoy.
En la Clínica Dental Padrós, trabajamos con el criterio de que la mejor combinación de materiales para las reconstrucciones con composite es:
- Primero aislamos correctamente al diente de la humedad de la boca.
- Tras limpiar y desinfectar el tejido dental dañado se trata la superficie de la cavidad con un líquido que crea micro-irregularidades.
- Se aplica un adhesivo por capas que consigue una extraordinaria unión al diente y que permitirá un eficaz sellado de la interfície.
- Se aplica en toda la superficie una fina capa de un material que tiene una cierta elasticidad y permite compensar las diferencias entre contracción y dilatación de materiales. Además contiene flúor y refuerza el diente justo en la unión con el empaste. También asegura el sellado.
- Se aplican por incrementos varias capas de composite de alta resitencia a la fractura y baja contracción. Un material que dará toda la fuerza a la reconstrucción.
- Toda la zona exterior se recubre de un composite de partícula muy fina, que dará la resistencia al desgaste, máxima estética, y además se pulirá muy bien para confort del paciente y para evitar que se acumule placa bacteriana a su alrededor.
- Se pule meticulosamente.
Todas estas capas van fuertemente unidas entre sí, devolviéndole al diente gran parte de la fuerza estructural que tenía originalmente.
Cuando la destrucción del diente es tan grande que queda muy debilitado, será necesario reforzarlo con una incrustación de cerámica o una corona.
La precisión del ajuste de las prótesis es esencial para conseguir que duren muchos años.
Los materiales con los que se toman los moldes de los dientes son tan precisos que podrían reproducir el grosor de una línea escrita con bolígrafo sobre un papel.
Cuando faltan dientes, la primera opción es sustituirlos con implantes, que presentan muchas ventajas sobre el resto de soluciones (acceda desde aquí a la sección de implantes).
Como alternativa se pueden realizar prótesis fijas, que sustituyen los dientes que faltan apoyándose en los dientes sanos que quedan en la boca o prótesis removibles. Más económicas pero menos cómodas.
Recientemente se han desarrollado nuevos materiales para la confección de estas prótesis a base de nylon y no a base de resina o metal como hasta ahora. Estas nuevas prótesis son muy finas, prácticamente irrompibles, absolutamente antialérgicas y además son bastante elásticas.
Permítanos que en la Clínica Dental Padrós estudiemos su caso y le aconsejemos la mejor solución para su dentadura.



Odontología conservadora



